domingo, 1 de septiembre de 2019

En Gaza (una traducción)



En Gaza
los chicos esperan que vuelva la luz
para mirar dibujitos animados
y películas
por unas pocas horas,
antes de que se corte de nuevo.
El resto del tiempo lo pasan
esperando que Superman
o Batman
o el Hombre Araña
vengan a rescatarlos.

En Gaza
los chicos crecen,
nadie viene
y ellos no entienden
por qué la realidad
no se parece a la TV.



(una traducción de في غزة, de Samar Abdel Jaber, poeta palestina nacida en el exilio en 1985, tercera generación de refugiados; el original, acá). 


Ph: Nidal Wheidi.

jueves, 15 de agosto de 2019

MP3 (II)

El MP3 que me regalaste
se rompió hace tiempo,
más o menos cuando empezamos
a no vernos.
Se cayó desde el borde
del cajón semiabierto de la mesita de luz,
donde hacía equilibrio mientras lo cargaba.
Un cable corto, un movimiento torpe
y una trayectoria descendente de diez centímetros
fueron suficientes para que palmara.
Intenté revivirlo, claro,
pero fue en vano.
Igual, no lo tiré. Quedó en otro cajón
con la fantasía –diezmada por los años,

atizada cuando me acuerdo–
de que se puedan recuperar
las canciones que le cargaste para mí.
Yo siempre quiero rescatar el núcleo de las cosas
aunque su exterior esté out of service.

jueves, 1 de agosto de 2019

Después de correr hay que elongar


Estiro los gemelos en un umbral propicio.
A veinte metros de la esquina, a veinte
centímetros de mis ojos, el vidrio opaco
de la farmacia refleja las luces
del viernes a la noche.
Rojas, blancas, verdes, azules, se derraman
por los bordes del rectángulo. Escapan
por la avenida perpendicular

como un pinball multibola
al que nunca aprendí a jugar.
Vuelven, hipnóticas e inabarcables, y cada secuencia
me dice en su morse de colores
algo que no puedo traducir.
Revés al noche la viendo. Revés

al noche la viendo.
Y me vuelvo
las dos cuadras a casa por la calle oscura.

lunes, 15 de julio de 2019

Lo más cerca que voy a estar de esto son las fotos que subió la inmobiliaria ahora que alquilan de nuevo tu ex departamento, esa del sofá junto a la pared contra la que cuchareabas


Nunca voy a poder
escribir un verso como
“tu cara va tomando la forma más bella de la energía”.
Nunca voy a ver tu cara
cuando toma esa forma,
nunca mi trabajo
devoto y rítmico
la propiciará.
Nunca seré huésped –ni testigo–
de tu deseo.
Nunca voy a poder
impregnarme de la energía
que disipa tu cuerpo
justo después de acabar.

lunes, 1 de julio de 2019

Las Reebok mueren por la suela

reebok

A tres o cuatro cuadras del castillo,
doblando,
una y un poco más, repito el ritual
de las zapas cuando mueren y las dejo
en un lugar que se volvió significativo
alguna vez que lo caminé con ellas.
La saco de la bolsa y de otro tiempo
viene a mi tacto la textura conocida
de las Reebok celeste y gris que tenía puestas
aquella tarde de flamante orfandad en la que,
sin embargo,
lo importante era verte,
lo más importante era no olvidarme
de llevarte los incipientes
frutos cónicos que había
rescatado al pie del eucaliptus
de la plaza de Gaona.
Es decir, uno de los aromas gratos de mi niñez.
Y el pomo de Poxi en el bolsillo
por si la suela se despegaba de nuevo.
Casi como una ofrenda queda
junto a los restos del guardrail de troncos
donde nos sentamos esa vez,
la última que nos vimos.
Ahora debe de estar pudriéndose
en el basural de Catán,
menos podrida que el recuerdo
que, parece, tenés de mí.
Tu férreo silencio así lo indica.

viernes, 1 de marzo de 2019

Encuentro con el Diablo


La eminencia saluda sin bajar
la ventanilla del auto.
Tiene la sonrisa
y el ademán de una estrella
de los años cuarenta,
pocos minutos de recuperada
la libertad
y una acompañante cabizbaja
en quien reconozco a aquella
profesora carismática del secundario
que se hizo confidente,
me dio su teléfono y en una
de esas charlas me preguntó
con lenguaje más cuidado
si yo prefería el chori o la empanada.
Y pronto observó lo bueno
que sería ver a un psicólogo:
no a cualquiera, claro, a su primo,
la eminencia.
Hay bibliografía, la escribió él,
pero mi edición mental es aleatoria y rescata
una frase de otro especialista en otro caso:
“Saben detectar vulnerabilidades”.
(Igual, no es muy difícil si me regalás
la poesía completa de Benedetti y te digo

que me pasé el verano leyendo
no ese ladrillo caduco, sino las dos
primeras palabras que escribiste

en la dedicatoria: Queridx Mi-nombre”).
Como la eminencia también sabe
detectar el terreno propicio,
no cargo con la imagen
del culo abierto de J*rge C*rsi;
sólo con el repelús que causa
la perpetua incertidumbre de por qué
alguien que usaba las palabras “cariño y confianza”
me mandó a sabiendas
a la boca de león.
No.
No corresponden metáforas:
nunca sabré por qué insistió tanto
para que yo fuera
a la casa del abusador.

viernes, 1 de febrero de 2019

MP3




Salida de otro tiempo,
una vidriera del Deep Constitución exhibe
tres MP3.
Tienen en rojo, negro y verde
claro y brillante,
como el que me regalaste aquella tarde que tenías
la gorrita de Black&Decker y un chupón de tu marido
en la triple frontera del pescuezo,
la espalda y la remera.
Pensé en comprármelo, pero no va a venir

con la placita de atrás de la estación,
con la nena gorda
de lunar cuadrado que jugaba cerca,
con el desastrado que te pidió fuego
llamándote “amigo”,
con esa tarde tórrida que terminó en diluvio ni con tu boca
debajo de tus gafas diciéndome “feliz cumpleaños”.
Ni con la consecuencia
del drag and drop, que no fueron las canciones
de Leonard Cohen, Gabo y los demás,
sino el cariño concentrado
en ese movimiento del mouse:
devolverle la música a quien no tenía
compactera sana ni acceso a Youtube.

viernes, 30 de noviembre de 2018

Cuándo se termina


Son cosas que pasan no más
de dos veces en la vida,
escaso número como para aprender
de la repetición.
Encima, ningún emprendedor de la autoayuda vio
el filón de convertir su experiencia en baliza
del camino más pragmático
de la orfandad.

Y nadie sabe.
Nadie sabe cuándo se termina de morir el muerto
ni qué porcentajes de la demora corresponde
atribuir a la tortuga judicial,
a los abogados millennials,
a la propia torpeza o al jodido
legado del causante.
(A la intolerable caída de la ficha sobre
el reloj sin números que suena más fuerte su tic tac
porque ahora marca la propia
cuenta regresiva).

Los cientos de kilos, los miles de libros, los papeles
que dejó y los que no dejó y el último
acto de desprecio son las formas del final
y también donde empezó.
Ahí le subo el volumen a lo que suena
de fondo en la memoria, es una canción
de los Allman Brothers que dice "no es mi cruz
y no tengo por qué cargarla".

viernes, 16 de noviembre de 2018

Bola lenta


Dos o tres profesionales departen
junto al límite de la sala de espera.
En el momento dado por la paciencia
para no ser descubierta
ella retira un instante
su atención de la charla,
gira la cabeza hacia la derecha
y me saluda guiñándome un ojo.
Vi salir desde el centro del diamante
de su mirada esa bola lenta
que atravesó el ámbito
vacío y luminoso de verano
y fue un strike en la esquina
de adentro de mi pecho.
No sé si fue lenta, en verdad,
o si cada vez que le doy play
al Youtube mental y me drogo recordando
su saludo silencioso y secreto
lo hago en baja velocidad para que dure
más.
No sé si nunca se lo mencioné, en verdad,
para cuidar la ilusión de que nos queda
un tema de conversación más.

viernes, 26 de octubre de 2018

Teoría de cuerdas


Se expande
en la vereda el olor de una Kentucky.
El entramado nervioso activa
la respuesta en otro sentido y guía mis ojos
hasta el cartel que anuncia la promo
más clásica: dos de muzza,
una de fainá, un vaso de Coca.
La teoría de cuerdas que trata de explicar
no sé qué enigma del espacio tiempo
podría representarse en el filamento de muzzarella que
brilla, oscila y es capaz
de estirarse­ más que el largo de mi brazo, tanto
como para llevarme a otra sucursal,
a aquella noche en que
Palo tardaba en empezar
y ese menú sirvió para que intentaras calmar con él
mi interminable malestar hipoglucémico
y para que me dijeras
"te invito".

El hilo se corta por lo más delgado
de lo que admitimos como realidad. 
El banco, la transacción y sus participantes
están a media cuadra;
miradas despectivas o burocráticas
me esculpen hace dos horas
y todavía falta que las encienda
el olor de la tinta.
La expansión de las cadenas
gastronómicas presenta un beneficio inesperado
y les permite a quienes fuimos esa noche
estar conmigo.
Cambia el semáforo, el olor se pierde
paso a paso, nadie ve
que se me hacen agua los ojos.