viernes, 14 de septiembre de 2018

Destiempo


Podamos la rosa china
fuera de estación.
El colibrí
revolotea en vano.

viernes, 31 de agosto de 2018

¿Las ambulancias terminan devorándose todo?


La morguera se traga el cuerpo
antes que la tierra
o el horno.
Todo lo demás queda.
Todo.


Una presencia gaseosa,
a veces tan imprecisa
como la que hubo antes
de que cerraran

la puerta de la Trafic.

Un torbellino disuelto
cuyas partículas quedan

adheridas a los días.

Hasta cuándo.

viernes, 17 de agosto de 2018

Igual, la vida sigue


Las manifestaciones excepcionales
de la gravedad trastocan orden
y función de las cosas.
El guardrail pasa
a ser una guillotina fija,
el cuerpo es el que cae sobre el filo.
Una pierna se descompone
en músculos, tendones, la piel,
la arteria que mancha
el jean que la viste.
Los líquidos de la moto se derraman
sobre el asfalto
con más fluidez que la sangre:
esta es un mazacote viscoso y acotado,
un rojo espeso cuya memoria
será menor que la del aceite.

Ahora ves
el mundo al ras del suelo,
donde el viento y las sombras corren distinto,
el mundo al borde de la colectora,
donde la ambulancia
tarda una hora en llegar,
el mundo cerca
del shock hipovolémico.
Alguien saca una foto, un signo
de estos tiempos, un recuerdo de lo que será
un nuevo nacimiento.
La imagen no refleja los gritos,
“¡no te duermas, no te duermas, por favor no te duermas!”,
los ojos de una liebre encandilada
no reflejan el miedo.

La elipsis con que se protege la cabeza consta
de tres pasos: ambulancia, hospital,
alguna forma de curación.
La elipsis del relato tiene un mes
para elegir sus highlights.
Lo peor que te puede pasar es lo mejor que te puede pasar
o lo mejor que te puede pasar es lo peor que te puede pasar,
el orden de los factores no altera el diagnóstico.
Ya sos mayor, tenés que firmar vos.
Hay que amputar.

viernes, 3 de agosto de 2018

Lluvia dorada


La hora pasó, puntual, antes
de que pudiéramos acabar.
Nos dimos hacerlo incluso
en el campo semántico de los abogados
–a pelo–
y ni así
pudimos traspasar ese vidrio que algunos
deciden cuándo quebrar y a otros
se les rompe de pronto.
La coreografía necesaria para volver al mundo
de la ropa puesta
tiene algo de fordista y esta vez
mucho de apuro. Hasta que la veo sentada
en el inodoro, con el torso echado
hacia adelante, y el vértigo se disuelve.
Por su pelo recogido y el arco
de la espalda sobre los azulejos gastados
porque era la última y la primera vez
que tenía acceso a esa imagen,
salí de la bañera, abarqué su cuello
con una mano y deslicé
mis dientes por su nuca.
“Me hacés cosquillas”,
dijo, en una casi risa,
y todo sucedió tan rápido que no pude pensar
en que estaba haciendo pis.
Si no, le habría pedido
un poco de lluvia dorada.

viernes, 20 de julio de 2018

An endless loop


Las olas retornan a la playa en su loop
infinto.
Tan infinito como el ciclo
del día y la noche
o el de los bombardeos israelíes.
Qana 1996, Qana 2006.
Plomo Fundido 2008, Margen Protector 2014.
Playa de Gaza 2006, playa de Gaza 2014.
Huesos rotos a golpes en el 88,
huesos pulverizados por balas
mariposa en 2018.
Las olas retornan a la playa
y se llevan la arena ensangrentada.
Pronto, deberán hacerlo de nuevo.

*****

Junio de 2006
Haithem Ali Eisa Ghalya, 5 meses.
Hanadi Ali Eisa Ghalya, 18 meses.
Sabrin Ali Eisa Ghalya, 4 años.
Ilham Ali Eisa Ghalya, 15 años.
Alia Ali Eisa Ghalya, 17 años.

Julio de 2014
Ahed Bakr, 10 años.
Zakaria Bakr, 10 años.
Mohammed Bakr, 11 años.
Ismail Bakr, 9 años.



Foto: Stefanie Dekker.

viernes, 6 de julio de 2018

Otra vez más


En el ring que demarcan
las sendas peatonales, las vanguardias
de dos grupos se encuentran y hacen la pantomima
de un combate a facazos, que les sirve
como saludo y forma
de establecer jerarquías.
El aire
cargado de noviembre
traslada sus gritos, el perfume
de los jazmines que pusieron en la plaza y las escalas
que tira el que toca la trompeta con la ventana abierta,
que me hace acordar que mañana
toca Dancing y otra vez no tengo con quién ir.

domingo, 18 de febrero de 2018

Cicatrices por segunda


Tengo un branding en el
pecho que dice NADIE.
Se me nota
aunque no ande en cueros.

sábado, 3 de febrero de 2018

Orden



A veces, si ando cerca
de tu casa, me desvío
para pasar caminando por
la cuadra donde vivís.

¡Qué obse!, me digo.

Después me doy cuenta
de que
lo que en realidad estoy buscando
son esas mismas cuatro letras
en otro orden.

viernes, 19 de enero de 2018

Yo voy por escalera


Bajo seis pisos por escalera para complacer a mi fobia
(siempre que puedo, evito el ascensor).
Sobre un fondo de Hanna y Barbera,
el loop se repite hasta no poder distinguir
en qué piso estoy o en cuál hiede la basura.
La circularidad y la inmovilidad son conceptos físicos
si el único camino posible es girar
para ver la misma puerta y la misma letra D
un piso más abajo.
Apuro el paso, impulsándome en el borde
hundido de los escalones.
No se derrumbaron las torres detrás de mí,
no me persigue un tsunami de polvo
(pero es difícil ver cuando el
groove cardíaco retumba en el palier).
 
Se trata, apenas, de un cambio de nombre:
la incontenible voluntad del desasosiego,
que quiere pasar a
llamarse desesperación.

Cuando la sofocación obliga
a pegar un grito que no sale,
porque aún impera mantener las formas
o porque la garganta está sellada
con cemento desde el vientre,
justo antes de empezar a correr,
el intestino alienante del arquitecto se endereza
y me lanza a la luz distinta de la noche.

sábado, 6 de enero de 2018

Guayaramerín


Si la frontera de la coca
o de la soja
siguen expandiéndose
(si el cambio climático seca 
justo ese curso de agua,
si algún documentalista
se interesa por la vida de los delfines
rosas del Beni),
tal vez podamos conocer
a ciencia cierta
lo que no les fue develado a esos dos padres
que gritaron en vano
los nombres de sus hijos en la selva:
qué fue del baterista que cantaba
y de la cantante que dibujaba,
que un febrero se subieron
a una avioneta
y nunca llegaron 
a ver la imagen de la foto 
que ilustra, acá abajo,
este post.




(Fotos: P. Bartholomai; F. Addams).