Los cuerpos yacen en las veredas
como si los hubiera alcanzado la nevada
justo antes de poder abrir la puerta.
Aquellos, tapados por diarios
y cartones, ¿están tibios o muertos?
Un envoltorio de film verde esmeralda sube y baja
lenta, rítmicamente
a la altura de los stickers con códigos de barras,
y ese movimiento revela que el contenido
es una persona respirando
aunque esté del lado del cordón.
En otra vereda alguien
espanta una rata que le interrumpe el sueño
con un manotazo igual al que yo usaría
para espantar un mosquito.
Raya el día y la luz
trae al cana de la cuadra.
El muchacho que esta semana
duerme en la esquina de mi edificio
despierta a su madre con un “vamos, mamá”
y el poli sin cruzar la calle
le dice que hasta las siete
o siete y media
pueden quedarse.
Cuando paso de nuevo,
son las seis y veinte
y ya están listos para irse.
¿A dónde?
Chopeados por Massey
Nunca sé cómo ni dónde cortar con enter.
Entonces los corto como
Massey corta el perejil.
sábado, 14 de febrero de 2026
Almagro, 5 a. m.
domingo, 7 de diciembre de 2025
En estas fiestas, regale poesía (?)
Independiente, autogestiva, artesanal.
Irregular. Sin tarot. No en serie. Al costo.
Cuesta menos que una cerveza... Y no tenés que contar calorías.
Antes de que tus pesos valgan menos!!
sábado, 29 de noviembre de 2025
miércoles, 5 de noviembre de 2025
Antes de que vos te vayas y yo desaparezca
Como la edición anterior (casi) se agotó y como descubrí, recién ahora, que tenía más erratas que la única que había visto, se me ocurrió hacer una edición mejorada del librito de tapa bordó.
Y también porque el hecho de que hayan publicado poemas míos en cierta página web me devolvió un poco el entusiasmo y la confianza en este asunto.
martes, 16 de septiembre de 2025
No hay azúcar en la ciudad (una traducción)
Quiero hacer una torta,
pero no hay azúcar en la ciudad.
Quiero hacer pan,
pero no hay trigo en los campos;
solo un espantapájaros harapiento
que asusta a los campesinos
y no a los cuervos.
Quiero amasar una luna,
pero no hay horno donde quepa
su imponente redondez.
Entonces decidí comerme el corazón
crudo
porque no hay con qué hacer fuego en la ciudad.
(Una traducción propia y fiel de لا سكر في المدينة, de Hend Jouda, poeta palestina nacida en el campo de refugiados de Al-Bureij, en Gaza, en 1983, tercera generación de refugiados. El poema integra el libro homónimo, editado en 2017, porque el uso que hace Israel de la comida y el hambre como armas de guerra no comenzó con el genocidio en curso).
إريد أن أخبز كعكةً
ولا سكر في المدينة
إريد أن أخبز رغيفاً
ولا قمح في الحقول
لا يُوجد سوى فزاعةٍ متهالكةٍ
تُر عِبُالفلاحين
ولا تُجيفُ الغُراب
اُريدُ أن أخبزَ قمَراً
و لا فُرنَ يتسِعُ لاستدارَتِهِ الشَاهِقَهْ
لذا قررتُ أن التهِمَ قلبي
نَيئاً
فلا نارَ في المدينة
sábado, 26 de julio de 2025
Soy papel (II)
Las Que No Duermen, editorial independiente cordobesa, editó en 2024 su primera antología, Las chicas solo quieren divertirse. Y, error de la matrix -tal vez-, un poema de los que presenté quedó seleccionado.
Entonces, por segunda vez soy papel a raíz de una decisión ajena. (Después está la que se debe a decisión propia, mi autoedición Antes de que vos te vayas y yo desaparezca).
Obviamente, no pude concurrir a la presentación, que se hizo en Córdoba (Capital). Y tampoco llegó a mis manos el ejemplar correspondiente, no sé si por falla del correo, por algún portero manolarga o por inconvenientes debidos a los nombres que uso a veces. Como sea, me dio vergüenza preguntar, asumí que es así y ya. Esa es la razón por la cual las imágenes que atestiguan el hecho son digitales y no verdaderas fotografías del papel.
Como sea, fue un grato aliciente en un contexto donde el desprecio y/o la indiferencia son norma.
(Si miran bien, capaz me reconocen en este video)
viernes, 21 de marzo de 2025
Claúsula décima
viernes, 28 de febrero de 2025
Rastis rotos
Esos pibes medio genios
tipo Gino Tubaro dicen
“cuando era chico rompía los juguetes
para ver cómo estaban hechos
y crear cosas nuevas”.
Yo también los desarmaba,
pero no podía
volverlos a armar ni se me ocurría
hacer algo nuevo.
Muchas veces ni siquiera
tenía la intención de romperlos,
simplemente entrar
en mi campo gravitacional
los llevaba a ese estado.
Fui creciendo entre fragmentos
tirados a medida que se rompían
autitos, espejos, el microscopio,
las antenas de los radiograbadores,
un par de ventanas, el reloj
que daba la hora de muchas ciudades,
los dientes, la familia.
A veces hago malabares
con los restos y me dan
unas monedas,
pero no se puede vivir de eso
como no se puede
armar nada con rastis rotos.
miércoles, 22 de enero de 2025
Último decil
La aspirante a Ofelia
lanza su campaña
para vivir del erario
con un video grabado
en el patio del colegio.
Ocho años fue el lugar
donde se manifestaba
o se construía
lo que iba a venir después,
donde tal vez se mostraba
lo que venía de antes.
Clase de educación
física y a la hora
de armar equipos
siempre me elegían
al final.
Ocho años siendo parte
del último decil, y sólo
porque cultivaban
un simulacro de la integración
y había que elegir a todos,
incluso a quienes no les pasaban la pelota,
a quienes no sabíamos
qué hacer cuando nos pasaban la pelota.
Ocho años tuve para ver,
antes de autoegresar por mi cuenta,
cómo venía la mano;
muchos más tardé
en poder explicármelo,
y necesité de la piba
de uñas esculpidas
y el fondo que eligió
para registrar que nadie
elige al último decil
si no está obligado.
sábado, 21 de diciembre de 2024
Born under a bad sign
“estalló el verano”.
La Nación seguro publicó
algo sobre los territorios
ocupados por Israel,
lo sé porque me regalaron
el ejemplar para un cumpleaños.
El progenitor le dijo al obstetra
que más que ser feliz
le preocupaba hacer
lo que había que hacer.
Veintitantos años después la progenitora
les pedía a sus creencias
“que se relacione conmigo
como cuando tenía
veinticinco días de vida”.
Aquel día alguien,
como epifanía o maldición,
habrá dicho “nunca podrá”.
Y la concha de su puta madre
que tuvo razón.









